Me atreveré a responder una pregunta que no debiera plantearme en público, pues estas cosas hoy no sólo no te ayudan en el mundo en que vivimos, sino que te perjudican bastante. Pero como también yo veo gigantes donde un hombre políticamente correcto ve molinos, pues me meto en líos yo solito, sin que nadie me provoque.
De antemano no me interesan, para aclararme mis ideas, sus interminables discursos contra el imperialismo. Entiendo que vivir en América Letrina (aún hoy no se puede hablar de América Latina...lo dejaremos en Letrina) es vivir bajo la bota del imperialismo
No me interesa todo eso para hacerme una idea de lo que fue el Ché, aunque entiendo su predisposición anti-norteamericana, después de ver lo que vio. Sus tesis económicas, de economista aficionado y bien intencionado, no me interesan tampoco (aunque soy consciente de los problemas que generaron al llevarlas a la práctica).
No me interesa su destreza militar de soldado aficionado y progresista, de hombre valiente, de guerrillero que contradijo sus tesis alguna vez y le acabó costando la vida. Para decir lo que me lleva a admirar a el Ché Guevara.
Tengo al Ché en su sitio. Le ubico con sus virtudes, sus excesos, sus valentías, sus fanatismos, sus injusticias y sus bondades. Admiro algunas cosas que veo simbolizadas en otros también, como me pasa con el cristo y con tantos otros hombres que llamare el cristo, y jamás renunciaré a esas cosas buenas de estas personas que al final pagaron sus osadías sociales con su propia vida.
Y después de tanto preámbulo, ¿qué será eso que admiro en el Ché y que no termino de contestar? Observo en el Ché una gran integridad personal, una falta de apego al poder, un rechazo de servilismos evidente, una sobriedad interesante, la lucha por unas ideas que consideraba justas sin medir a sus enemigos y una toma de posición ética de estar siempre junto al débil. Soy lo suficientemente quijotesco para admirar eso a estas alturas de la Historia.
Cuando veo a alguien que se esconde en la sombra para obtener sus fines y los de los suyos, pienso que esa persona tendría enfrente al Ché, combatiendo esa conducta. Cuando alguien se aprovecha de su cargo para fines ajenos a ello, esas personas tendrían enfrente al Ché. Cuando las personas ven de lado a quien no pertenece a su clase económica porque hace feo o no tiene clase, esas personas tendrían enfrente al Ché. Cuando alguien es clasista, tendría enfrente al Ché.
Claro, todos ellos dirán que era un loco (como si no existieran locos al frente de naciones y otras empresas), un sanguinario (como si no existieran sanguinarios costeados con fondos públicos), un violento (como si no existiera la violencia institucional), un desfasado (eso sí es cierto: no está de moda ser así) y tantas otras cosas (por ejemplo, que no respetaba los derechos humanos, como si ellos se ciñeran a aquella declaración escrupulosamente). Todo eso asumo que me lo lanzarán en controversia.
A ESE REBELDE ADMIRO. Como estaría enfrente de aquellos que utilizan su nombre o su imagen en vano. Como le pasó a Jesucristo. Ya sé que a Ernesto no le gustaba el paralelismo y gustaba de la dialéctica marxista, pero soy dueño de tener mis mitos, y admiro al Cristo social como admiro a Guevara sin tener fe en la plasmación auténtica de sus ideas, El “hombre” no tiende a ser bueno y se mueve por intereses económicos. Y a partir de ahí, intentar construir algo que parta de la base de la bondad humana,. Pero en el resto del mundo TODO ES ECONOMÍA Pero soy así de quijote, y sigo creyendo que allí donde una persona es ejecutada, allí está el mensaje de rebeldía que simbolizó el Ché, frente al ejecutor, mirando con sus ojos de futuro esa situación, ávido por intervenir frente a la injusticia, Allí donde a alguien se le mira mal por su color de piel, su acento o por llevar una camiseta del propio Ché, también está el Ché dando guerra, no sólo en la camiseta. Todos llevamos un Cristo y un Ché dentro.
Comandante, la experiencia me hace no confiar en la Victoria, pero, además, habría que trabajar mucho para que esa Victoria fuese justa, y no un mero cambio de poderes como siempre. Pero Comandante, pese a todo, no podrán impedirnos las esperanzas, no nos pueden quitar eso también, Comandante, pese a lo que ha llovido y a que no somos los mismos de entonces, ni siquiera ésos que no existíamos entonces. "Hasta la Victoria siempre", con perdón.
Por: Manuel Torres Herrera
De antemano no me interesan, para aclararme mis ideas, sus interminables discursos contra el imperialismo. Entiendo que vivir en América Letrina (aún hoy no se puede hablar de América Latina...lo dejaremos en Letrina) es vivir bajo la bota del imperialismo
No me interesa todo eso para hacerme una idea de lo que fue el Ché, aunque entiendo su predisposición anti-norteamericana, después de ver lo que vio. Sus tesis económicas, de economista aficionado y bien intencionado, no me interesan tampoco (aunque soy consciente de los problemas que generaron al llevarlas a la práctica).
No me interesa su destreza militar de soldado aficionado y progresista, de hombre valiente, de guerrillero que contradijo sus tesis alguna vez y le acabó costando la vida. Para decir lo que me lleva a admirar a el Ché Guevara.
Tengo al Ché en su sitio. Le ubico con sus virtudes, sus excesos, sus valentías, sus fanatismos, sus injusticias y sus bondades. Admiro algunas cosas que veo simbolizadas en otros también, como me pasa con el cristo y con tantos otros hombres que llamare el cristo, y jamás renunciaré a esas cosas buenas de estas personas que al final pagaron sus osadías sociales con su propia vida.
Y después de tanto preámbulo, ¿qué será eso que admiro en el Ché y que no termino de contestar? Observo en el Ché una gran integridad personal, una falta de apego al poder, un rechazo de servilismos evidente, una sobriedad interesante, la lucha por unas ideas que consideraba justas sin medir a sus enemigos y una toma de posición ética de estar siempre junto al débil. Soy lo suficientemente quijotesco para admirar eso a estas alturas de la Historia.
Cuando veo a alguien que se esconde en la sombra para obtener sus fines y los de los suyos, pienso que esa persona tendría enfrente al Ché, combatiendo esa conducta. Cuando alguien se aprovecha de su cargo para fines ajenos a ello, esas personas tendrían enfrente al Ché. Cuando las personas ven de lado a quien no pertenece a su clase económica porque hace feo o no tiene clase, esas personas tendrían enfrente al Ché. Cuando alguien es clasista, tendría enfrente al Ché.
Claro, todos ellos dirán que era un loco (como si no existieran locos al frente de naciones y otras empresas), un sanguinario (como si no existieran sanguinarios costeados con fondos públicos), un violento (como si no existiera la violencia institucional), un desfasado (eso sí es cierto: no está de moda ser así) y tantas otras cosas (por ejemplo, que no respetaba los derechos humanos, como si ellos se ciñeran a aquella declaración escrupulosamente). Todo eso asumo que me lo lanzarán en controversia.
A ESE REBELDE ADMIRO. Como estaría enfrente de aquellos que utilizan su nombre o su imagen en vano. Como le pasó a Jesucristo. Ya sé que a Ernesto no le gustaba el paralelismo y gustaba de la dialéctica marxista, pero soy dueño de tener mis mitos, y admiro al Cristo social como admiro a Guevara sin tener fe en la plasmación auténtica de sus ideas, El “hombre” no tiende a ser bueno y se mueve por intereses económicos. Y a partir de ahí, intentar construir algo que parta de la base de la bondad humana,. Pero en el resto del mundo TODO ES ECONOMÍA Pero soy así de quijote, y sigo creyendo que allí donde una persona es ejecutada, allí está el mensaje de rebeldía que simbolizó el Ché, frente al ejecutor, mirando con sus ojos de futuro esa situación, ávido por intervenir frente a la injusticia, Allí donde a alguien se le mira mal por su color de piel, su acento o por llevar una camiseta del propio Ché, también está el Ché dando guerra, no sólo en la camiseta. Todos llevamos un Cristo y un Ché dentro.
Comandante, la experiencia me hace no confiar en la Victoria, pero, además, habría que trabajar mucho para que esa Victoria fuese justa, y no un mero cambio de poderes como siempre. Pero Comandante, pese a todo, no podrán impedirnos las esperanzas, no nos pueden quitar eso también, Comandante, pese a lo que ha llovido y a que no somos los mismos de entonces, ni siquiera ésos que no existíamos entonces. "Hasta la Victoria siempre", con perdón.
Por: Manuel Torres Herrera

